jueves, 30 de junio de 2011

El paro en España: Empacho de Ladrillo y protección

El deterioro del mercado laboral
El desempleo en España, un empacho de ladrillo y sangría
Un modelo productivo anquilosado en el pasado y un mercado laboral con los pies de barro explican la escalada del paro de mínimos históricos a máximos en menos de cuatro años


El paro en España alcanza un nuevo récord en 4,9 millones de personas | El desempleo español triplica al de Alemania pese a iniciar la crisis al mismo nivel | El Gobierno prevé la recuperación más lenta en tres décadas

El fuerte deterioro que ha sufrido el mercado laboral español tiene una explicación relativamente fácil, pero una solución francamente compleja. En casi cuatro años, desde que el mercado inmobiliario empezó a hacer sonar las alarmas a mediados de 2007, el paro en España ha tocado los dos extremos. De marcar un mínimo en aquella primavera, el número de personas sin trabajo se ha disparado a los niveles más altos que recogen las estadísticas. De una tasa del 7,9% o 1,7 millones de parados al 21% de desempleo y a un récord de 4,9 millones de trabajadores que quieren un empleo. Demasiado movimiento como para no mostrar cierta curiosidad. Y preocupación.

* El paro español triplica al alemán pese a iniciar la crisis igual

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Aunque el proceso ha tenido lugar en un periodo de tiempo relativamente corto, los motivos de este descalabro vienen de lejos. La crisis financiera internacional y el estallido de la burbuja inmobiliaria no hicieron más que dejar al descubierto las limitaciones de un sistema productivo oxidado y mucho empleo con los pies de barro. Había trabajo para todo el que quisiera trabajar, cierto, pero excesivamente temporal y de poca calidad.

Para construir unas quince viviendas comunes se necesita medio centenar de personas entre obreros, maquinistas y técnicos varios, según datos del Colegio de Aparejadores. En los años dorados del ladrillo, los que van de 2003 a 2007, en España se construían en torno a 700.000 casas anualmente, lo que supone mucha gente trabajando. En concreto, según los datos de la EPA, en el segundo trimestre de 2007 se llegó a un máximo de 2,7 millones de empleados en la construcción. Ahora, con la resaca de una crisis a cuestas, en el sector resisten 1,5 millones de personas.

Según afirman los economistas Javier Andrés y Rafael Doménech en el informe Cambio de modelo productivo y creación de empleo en España, publicado por Fedea, el empleo creado en la época de bonanza se concentró de forma más intensa que en el resto de la UE en sectores con una intensiva mano de obra, lo que permite la entrada en el mercado laboral de muchos desempleados; pero en puestos con poco valor añadido, lo que viene a significar que podían ser desempeñados por uno u otro indistintamente ya que no requieren excesiva formación. Son buenos ejemplos de ello la construcción y el turismo. No obstante, que precisamente fueran ellos los pilares del boom económico -junto a una generosa entrada de financiación exterior que ahora hay que devolver-, no es casualidad. "Tiene mucho que ver con nuestro modelo económico y mercado de trabajo. Si hicimos eso fue porque era lo que sabíamos hacer", matiza Javier Andrés, también profesor de la Universidad de Valencia.

Ambos sectores necesitan a muchos trabajadores para atender a tanto turista hambriento y sediento y construir los bloques de viviendas que pueblan -unos llenos, otros todavía vacíos- las afueras de las grandes ciudades. Mientras las temporadas iban bien y se seguían vendiendo casas, la cosa marchaba porque entraba dinero, cada año se podía ganar más que el anterior y la economía seguía en marcha. Pero a costa de sacrificar el desarrollo. Salvo un grupo -inferior- de empresas con peso a nivel internacional, la otra parte del tejido empresarial no innovaba ni invertía con la suficiente intensidad para contrarrestar la falta de productividad, se mantenían usos de otras épocas a la hora de tomar decisiones y un alto porcentaje de jóvenes cambiaba los estudios por un sueldo a final de mes antes de tiempo, coinciden los expertos. Por este último motivo y ante las dificultades para crear nuevas empresas, que son las que tiran de la contratación de los universitarios, España ha acabado con la tasa de paro más alta de toda la UE. En total, uno de cada tres jóvenes menores de 25 años no tiene trabajo.

Entonces era fácil. El camino que emprendió Javier Fernández, boliviano de 31 años, fue similar al de otros muchos. Llegó a España con 24, sin papeles, y tardó apenas un mes en encontrar trabajo en la construcción, de peón. Se subió a la misma montaña rusa que numerosos inmigrantes de todos partes, o que tantos jóvenes españoles que abandonaron los estudios para trabajar en un sector que parecía ir siempre hacia arriba. Javier pasó por varias empresas; trabajaba algunos meses en una obra y cuando terminaba le contrataban en otra. Regularizó su situación y nunca estuvo más de un mes y medio en paro mientras duró el boom inmobiliario. Ahora Javier apura sus últimos ingresos y pasa el día entregando currículos: camarero, reponedor en supermercados, lo que sea. "Mi esperanza es el verano. Si de aquí a entonces no me sale nada, ya me tengo que volver. Yo no sabía que iba a pasar esto... nadie sabe. Pero de momento no tiro la toalla. Y si me tengo que marchar, me voy agradecido", asegura.

Entre la construcción y el turismo ya hay explicación para más de la mitad del total del empleo destruido en España a lo largo de la crisis, según reconoce el Gobierno. Suponen muchos empleos fáciles de tumbar a la mínima que empiezan los problemas -en su mayoría temporales- y además fueron dos sectores que padecieron en mayor medida que el resto la contracción de la actividad. Sin embargo, hay que abrir el foco para atender a las causas que provocaron el resto de parados y que justifican que el regreso a tasas más benignas de desempleo no llegue, por lo menos, hasta dentro de cuatro años. Tal y como afirma el Banco de España en uno de los numerosos informes que ha publicado sobre el mercado laboral a lo largo de la escalada del paro, el factor esencial que en su opinión explica por qué el empleo ha sufrido más en este país que en sus socios de la UE es la excesiva temporalidad, que era y sigue siendo de en torno al 30% de la población en disposición de trabajar.

Las carencias del modelo productivo español equivalían a seguir expuestos ante cualquier cambio en el ciclo económico internacional. Algo que, por cierto, llegó tal y como siempre acaba por suceder. Primero fue el aviso de las hipotecas tóxicas o subprime en la segunda mitad de 2007 y al otoño siguiente la quiebra de Lehman Brothers, un batacazo que dejó al borde del colapso al sistema financiero internacional y secó los canales habituales del crédito.

Cuando la actividad se reduce, lo que empezó a suceder en 2008 con los primeros descensos en el Producto Interior Bruto, mantener el mismo número de empleados con menores ingresos genera pérdidas, por lo que dado que no hay mecanismos de flexibilidad interna para adaptar el nivel de producción, la salida más cercana e inmediata es reducir plantilla. Entonces, los primeros en ser despedidos son los temporales, ya que prescindir de ellos es más barato que pagar indemnizaciones a empleados con varios años de contrato. Lo que a su vez fomenta la opción del despido entre los empresarios.

Pero había más crisis de lo que se creía. En 2009, la peor fase de la Gran Recesión, el empleo sufrió su peor año. El retroceso en la actividad fue tan acusado que se hizo rentable despedir también a los indefinidos en aquellas empresas que directamente no se vieron avocadas al cierre. En este punto, comentan desde fuentes institucionales en referencia a una teoría respaldada por el Gobierno, la prevalencia de la negociación colectiva sectorial impedía que los ajustes se realizasen vía salarios o mediante cambios en otras condiciones de empleo como horarios o movilidad geográfica, lo que acentuó el deterioro laboral.

Los datos respaldan esta tesis: con la economía cayendo un 3,7%, los salarios subieron en 2009 por encima del 4%, aunque esta partida se vio incrementada por el pago de las indemnizaciones por despido. "En grandes empresas se han apretado el cinturón -el caso de Nissan o SEAT son los más reconocibles-, pero en otras, sobre todo en aquellas que se rigen por convenios provinciales, no les importa determinar condiciones de trabajo que hace difícil la adecuación al ciclo económico", afirma Javier Andrés. Con vistas al futuro, la solución pasa, en su opinión, por reducir la dualidad de la economía, ya que mientras hay un grupo de empresas que lo han hecho bien, persiste un gran número de empresas a las que les cuesta adaptarse a los nuevos tiempos. "Para eso son necesarias las reformas, no para volver a la situación de antes, que no va a volver", advierte Javier Andrés.

Rajoy y sus 90 Medidas : Julio 2011

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, hizo al menos dos intentos por centrar el cruce con Mariano Rajoy en un asunto clave: el hecho de que la crisis económica sea en buena parte atribuible a lo que el PSOE llama el ladrillazo, esto es los excesos del sector de la construcción. Rajoy no entró a ese debate, pero el líder del PP, fuera del Congreso, ha dicho en varios discursos públicos ante empresarios que él cree en la construcción como un sector con futuro, igual que el turismo, que pueden tirar del crecimiento del país. Esa idea de Rajoy se trasladó ayer en parte a las 15 resoluciones que el PP presenta para que se voten hoy en el último día del debate sobre el estado de la nación y que desarrollan un total de 87 pequeñas medias anticrisis y tres proyectos de ley.

Una de esas medidas, centradas casi todas en bajadas de impuestos, es la de recuperar la deducción por compra de vivienda. Zapatero la eliminó —solo se mantiene para rentas inferiores a 24.000 euros y para los que ya tenían comprada su vivienda— porque la mayoría de los expertos coincide en que esa deducción tuvo un efecto negativo a la hora de hinchar la burbuja inmobiliaria. Rajoy la defendió frente a los empresarios del Círculo de Economía en Sitges hace tres semanas, como algo “tradicional en nuestro país” a recuperar.

Zapatero había acusado a Rajoy de no hacer propuestas, de no tener alternativa. El PP trató de desmentir ayer esa idea presentando a través de su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, una larga batería de medidas (87), la mayoría concentradas en bajadas de impuestos. Una “alternativa completa” de medidas frente a la crisis, pero ninguna de ellas puede considerarse como impopular y por tanto con coste político, pese a que es probable que la situación económica le obligue a tomarlas.

Mientras, el PSOE y los demás grupos también presentaron sus iniciativas. Los socialistas redactaron propuestas muy genéricas, pensadas probablemente para poder concitar el apoyo de otros grupos y así evitar hoy ser derrotados en algunas votaciones, algo siempre difícil de asumir para el partido del Gobierno. El PSOE concentra sus propuestas en la necesidad de incentivar un cambio en el modelo productivo precisamente para abandonar el ladrillo y hace varios guiños a la izquierda y al movimiento del 15-M, sobre todo al proponer un impuesto sobre las transacciones financieras, y una reforma, ya anunciada por Zapatero, para aumentar el límite de inembargabilidad cuando el embargo de la casa no acaba con la deuda hipotecaria en caso de impago.

Aún sin citarlo, el PP también hace guiños al 15-M al detallar propuestas sobre la necesidad de eliminar las cláusulas suelo —aunque baje el euríbor, la hipoteca no cae por debajo de un mínimo— y la necesidad de aclarar las condiciones de cada hipoteca y crear un sistema de mediación en caso de conflicto para que los ciudadanos puedan defenderse de abusos de los bancos. Éstas son algunas de las resoluciones más significativas del PP, que componen lo que podría ser una parte de su futuro programa de gobierno, aunque en la campaña de las últimas municipales y autonómicas también prometieron reducciones de impuestos que sus barones están posponiendo ahora al llegar a los gobiernos por la mala situación de las finanzas públicas:

■Vivienda: restablecer la deducción por adquisición de vivienda habitual en el IRPF.
■Turismo: aplicar un tipo superreducido del IVA del 4% a los servicios de hostelería, acampamiento y balneario, los de restaurantes y, en general, el suministro de comidas y bebidas para consumir en el acto, así como al transporte de personas y de sus equipajes.
■Pymes: aplicar un tipo impositivo del 20% en el Impuesto sobre Sociedades a las empresas con cifra de negocios inferior a cinco millones de euros, de forma permanente, eliminando las limitaciones de plantilla, de creación de empleo y de base imponible existentes en la actualidad.
■Bonificación de contratos: crear una nueva deducción en la cuota íntegra del Impuesto sobre Sociedades por importe de 3.000 euros por la contratación del primer trabajador de una empresa de nueva creación que no tenga la condición de socio de la entidad. El disfrute de esta deducción requerirá que el trabajador sea contratado por tiempo indefinido y su permanencia en la empresa sea, como mínimo, de dos años.
■Investigación: establecer incentivos fiscales adicionales a la I+D+i a través del incremento del porcentaje de deducción en el Impuesto sobre Sociedades desde el 12% actual al 20% para las actividades de innovación.
■Formación: crear una nueva deducción en el IRPF por importe del 20% de los gastos efectuados en concepto de formación para los profesionales autónomos.
■Emprendedores: Fomentar la actividad de los “Business Angels” y el apoyo a las nuevas iniciativas empresariales, creando una deducción en el IRPF del 10% de las cantidades desembolsadas por personas físicas en concepto de participación en capital de empresas de reducida dimensión, que sería reembolsable en función de la rentabilidad del proyecto.
■Empleo joven: establecer una bonificación del 100% en las cotizaciones a la Seguridad Social durante el primer año a la contratación de menores de 30 años, mujeres y parados de larga duración mayores de 45 años.
■Ahorro en la administración: reducción, al menos, de un 25% del número de altos cargos y un 50% del personal eventual al servicio de la Administración del Estado. La reducción de los gastos corrientes de la Administración General del Estado en un 10%.
■Menos costes laborales: reducir hasta en un 20% las cotizaciones por contingencias profesionales de la Seguridad Social, para incentivar la creación de empleo, mediante la rebaja de los costes salariales.
■Empleo: abordar una reforma del mercado laboral, que ponga el acento en la estabilidad en el empleo y la flexibilidad en el seno de la empresa, adaptando la negociación colectiva de manera que se priorice el convenio de empresa, con plena garantía de la unidad del mercado laboral.
■Paro: aumentar el porcentaje de capitalización de la prestación por desempleo, hasta el 100% para jóvenes menores de 35 años, cuando el importe se destine a la creación de una empresa o a la mejora de su formación.
■Jóvenes parados: establecer créditos blandos o microcréditos para el desarrollo de actividades empresariales entre los jóvenes a través del ICO. Permitir que los fondos aportados a una cuenta ahorro-vivienda se puedan destinar alternativamente a la creación de una empresa o a la formación del titular de la misma.
■Familia e inclusión social: aprobar un nuevo Plan de Inclusión Social para el periodo 2011-2013 que contenga objetivos reales y medidas eficaces para combatir la pobreza. Restablecer en la cuantía de 500 euros anuales las prestaciones por hijo a cargo para menores de tres años.
■Dependencia: garantizar la financiación del 50% del gasto realizado, en función de la prestación o servicio, por parte de la Administración General del Estado. Simplificar el proceso de acceso a las prestaciones y servicios de atención a las personas dependientes. Regular la cobertura privada a la dependencia y su tratamiento fiscal.

La Ser Continua Lider: Bajando

La SER continúa líder de la radio con más de cuatro millones de oyentes (4.038.000) de lunes a viernes, según los datos de la última oleada del Estudio General de Medios (EGM), que revela que, pese a ello, esta cadena ha perdido unos 650.000 radioyentes. Las cuatro cadenas de radio de ámbito nacional han perdido audiencia con respecto a la primera oleada del EGM, que se hizo pública a principios del pasado mes de abril.

Así, tras la SER se sitúan Onda Cero, que cuenta con una audiencia de 2.492.000 oyentes (pierde 39.000), la Cope con 1.577.000 (193.000 menos que en la anterior oleada) y RNE, con 1.467.000 (un descenso de 46.000).

Entre los principales programas matinales de las cadenas, los únicos que suman oyentes son "Herrera en la Onda" de Onda Cero, que tiene una audiencia de 1.985.000 oyentes (74.000 más que en la oleada anterior) y "En días como hoy" de Radio Nacional de España, que cuenta ahora con una audiencia de 1.150.000 oyentes (14.000 más). Mientras tanto, Buruaga en las mañanas de Cope pierde 108.000 oyentes y se queda en 851.000.

Sin embargo, el líder de la parrilla sigue siendo el programa "Hoy por hoy" de la Cadena SER, con una audiencia de 2.512.000 oyentes, lo que supone que han perdido 410.000 oyentes desde la última oleada.

martes, 28 de junio de 2011

Andrei Shleifer, catedrático de Economía en Harvard; medalla John Bates Clark

Libertad y protección


Shleifer pide que publiquemos su foto favorita y ahí la tienen: es simpático y campechano. Me cuenta cómo aprendió inglés con Los ángeles de Charlie cuando llegó desde Rusia a Nueva York con 15 años. Estudió como un poseso –bajo la tutela, entre otros, de Mas-Colell en Harvard– hasta ganar la prestigiosa medalla Bates para economistas menores de cuarenta años. Asesoró a Chubáis en las privatizaciones rusas y organizó la Bolsa de Moscú (fue implicado en un largo proceso entonces por delito de iniciados). Ahora apunta aquí una valiosa observación: España puede desregular su mercado laboral y proteger al ciudadano, como Suecia: si sabe hacerlo, surgirán miles de nuevos empleos.

Lo que vemos en Grecia es un escandaloso divorcio entre la realidad y la política.



¿Cuál es la realidad?

Que Grecia está en bancarrota y, lo peor, sin perspectivas de crecimiento.



Hasta ahí lo sabíamos.

El otro problema es que el BCE también está en bancarrota precisamente porque puso demasiado dinero en Grecia.



¿Decir "bancarrota" no es exagerar?

Tal vez imprima más dinero, pero está en bancarrota: el problema de fondo es que Grecia no tiene modo de crecer, porque no fabrica, luego no tiene nada que exportar.



Tiene turismo.

Está Turquía al lado con la misma oferta a mitad de precio.



¿Por qué se le prestó tanto a Grecia si ya se veía que no podría devolverlo?

La Unión Monetaria Europea no era sólo un acuerdo para la moneda única, sino unos compromisos resumibles en uno: que ningún Estado gaste más de lo que podrá pagar.



¿Qué pasó?

Pues imagínese a un niño al que se le deja de repente la Visa de papá y se va por la ciudad de compras: evidentemente todos quieren venderle algo.



¿Es culpa de los padres que dejan la Visa a su alcance o del niño?

El griego hizo lo que haría cualquier niño y se beneficiaron de él todo tipo de vendedores alemanes y franceses y de todas partes.



Ya.

España abusó de la misma Visa del euro, pero se dedicó a comprar pisos con ayuda de su banca. Ahora nadie quiere dar el dinero por perdido en Grecia y asistimos al forcejeo. Pero no se trata de buscar culpables...



¿Qué espera usted que suceda?

Que, por mucho que se renegocie la deuda, como Grecia no puede crecer, seguirá estancada durante años... Tal vez una década.



¿No hay solución?

Nadie se resigna a la solución real: que los griegos se reduzcan masivamente los salarios para empezar. Y eso es imprescindible pero no suficiente: Grecia necesita, además y sobre todo, una estrategia de crecimiento.



¿Y cómo se crece?

Trabajando y produciendo y ahorrando hasta ganar más de lo que gastas.



¿Puede ser más específico?

Mire a Europa del Este: todo es cuestión de precio. Se invierte en Eslovaquia o Polonia porque allí trabajan por menos. Si los griegos convencieran a los inversores extranjeros de que iban a aceptar esas fábricas y trabajar en ellas más y mejor por menos salario, pues las inversiones serían para ellos.



Crudo y directo.

Y ahí es donde España es diferente: por un lado España tiene reformas pendientes, entre otras liberalizar uno de los mercados laborales más regulados del mundo. Pero también hay buenas noticias...



¡Adelante!

El consenso considera que España puede crecer. Es un gran exportador. La gente quiere estar aquí en España; hacer cosas aquí y exportar desde aquí. Lo que tienen que hacer ustedes es diseñar una estrategia para poder crecer más y más rápido.



¿Podemos arreglar el motor?

Ustedes, sí, pero Grecia no, porque no tiene. Europa puede socializar la deuda griega, pero no servirá de nada si Grecia no consigue diseñar esa estrategia para crecer.



¿Y si no la encuentran?

Es como si los padres pagaran los recibos de la Visa, pero la siguen dejando al niño. Es necesario que los niños maduren y ahorren y se paguen sus gastos trabajando. Si no, volveremos a perder tiempo y otro dineral.



¿Los recortes no reducen empleo y crecimiento y eso trae más recortes?

No es cierto. Mire España: hay un paro enorme y al mismo tiempo empleo reprimido: hay empresas que contratarían para crecer más, pero no crean empleo por exceso de regulación. Si desregulan su mercado de trabajo, surgirán miles de empleos en servicios, donde los jóvenes pueden trabajar.



Empleos mal pagados y precarios.

Mejor que estar acampados en las calles. Porque los otros empleos, los de alto valor añadido se crean con o sin regulación.



Eso es desproteger al empleado débil.

Falso mantra de la izquierda. Es el exceso regulatorio el que deja sin empleo al débil.Proteger al débil es un deber de cualquier sociedad civilizada, pero se le puede proteger de muchas formas. Los países escandinavos apenas tienen regulado su mercado de trabajo y en cambio protegen muchísimo a sus ciudadanos. Un joven sueco puede tener un empleo no tan bien pagado, pero gozar de buenos servicios públicos. Y ya sabrá que Suecia tiene un paro muy bajo.



¿Aboga por el despido libre?

Creo que tienen ustedes que construir un consenso social sobre la flexibilidad laboral. El empresario debe poder emplear y despedir con flexibilidad para lograr mayor eficacia, pero eso no significa que la sociedad deje al empleado sin protección: se puede repartir la prosperidad a través de los impuestos y el Estado de bienestar.



¿Cómo ve el resto del planeta?

Hace veinte años los países en desarrollo, en Asia y parte de Latinoamérica, decidieron adoptar la economía libre de mercado y, desde entonces, crecen sin cesar. Hoy les llamamos emergentes y lo son hasta el punto de que el modo de crecer para Occidente –como bien saben los alemanes– es exportarles productos de calidad.

domingo, 26 de junio de 2011

Los Osos Enseñan Sus Garras

Los osos enseñan sus garras
Los bajistas tienen inversiones en la Bolsa española valoradas en 2.000 millones
La Bolsa se divide entre inversores toros (alcistas) y osos (bajistas). Son los grandes fondos que marcan tendencia, y luego está el rebaño (minoristas), que siempre va a rebufo de sus movimientos. Los osos son los que peor fama tienen -algunos hasta les llaman especuladores, como si inflar los precios de un activo no tuviera nada que ver con este concepto-. Los osos apuestan por la caída en Bolsa de una compañía pidiendo prestadas acciones de esta con la esperanza de que su cotización baje y eso les permita recomprar los títulos más baratos pasado un tiempo, apuntándose así la plusvalía.



Los valores donde mayor peso tiene las posiciones cortas son Abengoa e Indra

Entre los grandes del mercado solo se declaran inversiones bajistas en Iberdrola

Hace un año, la CNMV decidió aplicar una mayor transparencia a los movimientos de los bajistas. Cada 15 días, el supervisor publica las posiciones cortas agregadas de los valores (incluyen las apuestas bajistas que oscilan entre el 0,2% del capital y el 0,5% comunicadas a la CNMV, así como las superiores o iguales al 0,5% que ya han sido publicadas al mercado). Actualmente, 47 empresas cotizadas españolas sufren la presión de los bajistas, y en muchos casos las apuestas en corto están en máximos desde que hay datos. En total, las inversiones de los osos en España tienen un valor de mercado de 1.979 millones de euros.

Cuando en junio de 2010 se hicieron públicas por primera vez las posiciones cortas agregadas, los bancos medianos concentraban el apetito de los bajistas. Se acababa de aprobar el primer rescate de Grecia, el Gobierno había dado un giro de timón en su política económica y en el mercado había muchas dudas acerca de la salud del sistema financiero español, principalmente en el caso de aquellas entidades cuyo negocio se concentra en España.

Transcurridos 12 meses, la banca mediana sigue acaparando importantes inversiones en corto. En el

Banco Popular, los bajistas declaran el 4,38% del capital (llegaron a tener el 5,54% en noviembre pasado), en el Banco Sabadell suponen el 2,09% (el máximo fue en diciembre de 2010, con el 4,98%) y en el Bankinter acumulan el 5,08% (el tope por ahora está en el 5,36%).

Este grupo de inversores -constituido principalmente por hedge funds estadounidenses y británicos- empieza a echar el ojo, sin embargo, a otros sectores de perfil industrial. De hecho, las principales posiciones bajistas se dan en Abengoa y en

Indra. En el caso de Abengoa, las posiciones cortas agregadas suponen el 7,88% del capital y a principios de este mes superaron incluso el 8% (hace un año apenas suponían el 3,68%). El grupo andaluz, presionado por sus niveles de endeudamiento, ha procedido a una serie de desinversiones (Telvent, activos en Brasil) durante las últimas semanas. Por su parte, los bajistas en Indra han ido escalando posiciones poco a poco y ya tienen el 7,35%, nivel máximo desde que hay datos públicos. Tanto en Indra como en Abengoa, el peso de las posiciones cortas es aún mayor si se tiene en cuenta que son compañías con un capital flotante (acciones que cotizan libremente en Bolsa) que no supera el 50%.

Otras compañías donde los bajistas se han hecho fuertes son las siguientes: FCC (tienen el 4,2% del capital), Gamesa (3,4%), Mediaset (2,5%), Meliá (2,4%), Acerinox (2,4%) y Amadeus (2,1%).

Las hedge funds que utilizan posiciones bajistas suelen fijarse en empresas con problemas en sus resultados o con balances más débiles. También intentan sacar tajada de operaciones corporativas (fusiones, adquisiciones...) Muchos bajistas se pusieron cortos en

Grifols en los meses previos al cierre de su operación en EE UU (compra de Talecris). Si las autoridades locales no autorizaban la adquisición, el fabricante de hemoderivados español sufriría en Bolsa. No fue así, y esto se ha traducido en la disminución de bajistas en Grifols que en pocos meses han pasado de suponer el 3,81% a tener solo el 1%. Hay que tener en cuenta que cuando uno de estos fondos especulativos se pone corto en un valor, el efecto suele ser de caídas en la cotización. Sin embargo, cuando el inversor bajista quiere cerrar la posición debe recomprar esas acciones para no aumentar las minusvalías, generando el efecto contrario.

En las últimas semanas han aflorado posiciones cortas en nuevos valores. Se trata de compañías envueltas en algún tipo de cambio corporativo. Ebro Foods, por ejemplo, ha sufrido un importante revés en Australia tras la negativa de los accionistas de Sunrise a aceptar su OPA. En el caso de Pescanova, uno de sus principales accionistas (Novacaixagalicia) está haciendo caja con su participación. Por su parte, en Cementos Portland, el accionista mayoritario (FCC) ha anunciado que estudia desinversiones en algunos activos de EE UU.

Las empresas donde el peso de los bajistas en el capital ha caído en los últimos meses son

Acciona, ACS, Antena 3 TV,

Gamesa, Grifols y Prisa.

En el caso de los grandes valores cotizados en la Bolsa española, los datos publicados por la CNMV no recogen posiciones cortas superiores al 0,2% en Telefónica, Banco Santander, BBVA, Inditex o Repsol. El único blue chip donde el peso de los inversores supera el umbral a partir del cual hay que hacer públicas estas inversiones es Iberdrola, donde las posiciones cortas suponen precisamente el 0,2% del capital.

sábado, 25 de junio de 2011

España desde DF:Ramón Cota Meza

Euro implosión
Ramón Cota Meza


Para formarnos una idea de la crisis financiera de la zona euro, tripliquemos el monto de la deuda externa de América Latina en los ochenta; añadamos el impedimento de los países de devaluar por tener moneda común; que el ajuste cae directo sobre salarios, prestaciones y bienes y gasto público, y que los impuestos aumentarán al máximo posible. ¿Cómo podrá la economía reiniciar el crecimiento?

Dejemos de lado las consecuencias continentales y globales del eventual incumplimiento de Grecia o de algún otro país y preguntemos por el futuro de la Unión Europea. Ya que la emergencia de un poder imperial que ponga orden se antoja imposible por el repudio de los propios europeos, lo más probable es que las revueltas desemboquen en afirmaciones nacionales que debiliten la unidad política del continente.

No hay que verlo como catástrofe. La unidad actual es más burocrática que real, así que las afirmaciones nacionales podrían sentar bases de unidad más sólida a largo plazo. Entre tanto, las tensiones dentro y entre los países crecerán porque la carga del ajuste será severa, mientras los sectores afectados no están preparados para soportarla y carecen de organización y horizonte programático.

No descartemos la invención de soluciones inéditas por el genio europeo, pero ese espíritu ha estado ausente demasiado tiempo. La decadencia espiritual de Europa empezó hace unos cien años. De haber sido el centro del mundo y motor de su transformación por más de 1,500 años, Europa fue apagando su faro universal y empezó a centrarse en sí misma. El punto de quiebre fue el desenlace de la Segunda Guerra Mundial.

La Europa de posguerra se recupera y sienta bases de unidad pero, inmovilizada entre Estados Unidos y la Unión Soviética, deja de aportar ideas e iniciativas al mundo. Sin horizonte de expansión, sus artistas y filósofos se volvieron decadentes y sombríos. A la caída del comunismo, Europa resucitó sólo para institucionalizar su ensimismamiento con acuerdos continentales, mientras se plegaba al capitalismo angloamericano.

La indiferencia europea hacia el mundo quedó comprobada en la guerra de los Balcanes, cuyo peso recayó en Estados Unidos, asombrado de la apatía de Europa ante una guerra de odio atroz en su frontera sudoriental. Los angloamericanos acuñaron la expresión “euroescépticos” para ese estado de ánimo. Por desgracia, el vacío no se limita a las élites sino que envuelve a toda la sociedad consumista europea.

“En su calidad de consumidor, el europeo de fin de siglo es consciente de su posición en el vacío. Ya no está condenado a la libertad sino a la frivolidad. Es frívolo quien, sin tener razones de peso fundadas en la naturaleza misma de las cosas, tiene que decidirse por esto o lo otro: el color turquesa o el carmesí, el teriyaki de salmón o el carré de cordero (…) con plena consciencia de que podría ser igual de otro modo” (Si Europa despierta, P. Sloterdijk).

La nueva virtud europea es carecer de una idea del mundo como totalidad: pérdida de centro, metafísica del consumo, privilegio de la vivencia, desconocimiento de las jerarquías. “La idea de que las generaciones actuales tienen que trabajar y disfrutar como si tuvieran que ocupar el puesto de las generaciones perdidas precedentes quizá desempeña una función importante en la nueva frivolidad europea” (Sloterdijk).

Aun las protestas contra el ajuste económico parecen trasminar este ethos. Los “indignados” españoles no han formulado un pliego de demandas porque antes deben ser aceptadas por todos; lo contrario sería intolerancia, discriminación de minorías, etc. Tampoco tienen voceros para evitar que surjan jerarquías. Asumen que la “vivencia” de su protesta basta para que el gobierno los obedezca (como si estuvieran ordenando en un restaurante).

No sorprende que los buenos análisis de la crisis financiera provengan de Estados Unidos, Inglaterra y otros países, no de Europa continental. Bien harían los “indignados” si se pusieran a estudiar el ciclo económico que los azota en vez de hacer desplantes de indignación. Verían que la economía no se limita al consumo sino que obedece a factores cuya comprensión nos ayuda a estructurar la mente. Hasta de terapia podría servirles. ¡Sapere aude!

viernes, 24 de junio de 2011

Aclaraciones Sobre Grecia

Conforme crece la crisis griega, conviene rebatir algunas ideas generalizadas.

1. Grecia es insolvente
No, no lo es. Como han señalado los economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, los impagos soberanos tienen por lo general más que ver con la voluntad de pagar que con la capacidad para hacerlo. Grecia dispone de muchos activos y tiene un inmenso potencial para reducir costes, subir los impuestos y mejorar la productividad si está dispuesto a hacer sacrificios. Más que la solvencia, el desafío de Grecia es si los cambios requeridos son posibles desde el punto de vista político.

2. A Grecia le interesa cometer impago
Difícilmente. El país todavía gestiona un gran déficit primario, así que aunque aplicase “quitas” del 50% sobre los tenedores de bonos, aún necesitaría financiación inmediata o tendría que afrontar inmensos recortes de gastos de la noche a la mañana para equilibrar las cuentas. Peor aún, el sistema bancario griego se colapsaría al desaparecer su capital y no tener acceso a fondos; bajo las normas del Banco Central Europeo, los bonos del Gobierno griego ya no servirían como colateral. Tampoco facilitaría las cosas que Grecia intentase abandonar el euro, ya que esto probablemente provocaría una retirada inmediata de los depósitos de los bancos.

3. Un impago griego no sería equiparable a la quiebra de Lehman
Hasta el Gobierno alemán parece aceptar ahora que fue demasiado displicente al imaginar que el mercado estaba preparado para una reestructuración de la deuda griega. Pese a que Angela Merkel dio marcha atrás la semana pasada, los efectos del contagio se han extendido por toda la eurozona, especialmente a España, donde la rentabilidad de los bonos ha sufrido un fuerte repunte. El error de Alemania fue el de considerar sólo los efectos de primer orden sobre el capital bancario, cuando serían los efectos de segundo orden sobre los costes de financiación de los gobiernos y los bancos los que causarían mayor daño. Lehman supuso un duro golpe para el mercado, pero un impago griego podría provocar una crisis global al secarse el crédito en todo el mundo.

4. No se puede seguir prolongando el problema.
Sí que se puede. El tiempo lo cura todo. Incluso si un impago de Grecia se vuelve inevitable, hay buenos motivos para retrasarlo: en parte para animar a Portugal e Irlanda a que se ciñan a sus programas de rescate, pero sobre todo, y más importante, para tranquilizar a los inversores de forma que sigan comprando deuda de otros países y bancos periféricos. La eurozona tiene que evitar un impago hasta que países como España e Italia consigan una tasa de crecimiento que les saque de la zona de peligro. De hecho, por mucho que moleste a los contribuyentes alemanes, puede que la eurozona tenga que seguir arrastrando el problema de la deuda griega mucho más allá de 2013.

5. El culpable de todo es Grecia
No del todo. Ahora que la eurozona ha reconocido que no le queda más salida que rescatar a Grecia de nuevo, su objetivo debería ser asegurarse de que el rescate funciona. Sin embargo, la eurozona cobra a Grecia un tipo de interés excesivo –casi el doble del que el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera paga para financiarse o del que cobra el Fondo Monetario Internacional–, lo que dificulta mucho más la tarea del país heleno. No tiene sentido. La única forma sensata en la actualidad de que la eurozona minimice el riesgo moral es accediendo a una integración política más estrecha. Tarde o temprano, los líderes europeos tendrán que asumir esta realidad.


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#1
pgalile 24.Jun.2011 | 12:19
Punto 2: A Grecia le da igual. Punto 1: Ahora no pero lo estará. Punto para el autor. Compra tú ls bonos de Grecia, y embarga todos tus bienes para ello, si crees todo lo que dices serás muy bien recompensado.

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#2
tacito 24.Jun.2011 | 14:03
Punto 1: El estado griego SI es insolvente. Sus islas forman parte del territorio de la nación, que administra el estado, pero no posee en propiedad. Vender los servicios esenciales del estado como pensiones, educación o sanidad es liquidar el estado, no vender activos no necesarios. Privatizar monopolios naturales como autopistas o ferrocarriles es permitir el saqueo de sus ciudadanos, porque el sector privado solo es eficiente cuando hay competencia, y en estos servicios no puede haberla.

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#3
tacito 24.Jun.2011 | 14:05
Punto 2: A Grecia SI le interesa cometer el impago. Debe librarse de esas deudas improductivas. Pero no puede hacerlo antes de eliminar su déficit primario.

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#4
tacito 24.Jun.2011 | 14:09
Punto 3: Un impago de Grecia SI puede ser comparable, o peor, que Lehman. El problema son los contratos OTC como los CDS sobre su deuda, que han emitido los bancos americanos a favor de los europeos. Como estos seguros no están regulados ni cubiertos por colateral suficiente, si el riesgo está concentrado en alguna entidad como AIG, la catástrofe está servida. De todos modos, el sistema financiero es varias veces demasiado grande para la economía mundial. Debe reducirse de un modo u otro. Y lo hará en un momento u otro. Cuanto antes suceda menos sufriremos.

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#5
tacito 24.Jun.2011 | 14:12
Punto 4. Desde luego que puede prolongarse el problema. Con un gran coste para los griegos. Pero el tiempo no lo cura todo. Es el crecimiento el que puede "curar" una deuda insostenible. Pero si el crecimiento es imposible en el máximo del petróleo, y además las medidas de austeridad lo estrangulan, cuanto más se tarde en cortar la sangría peor para todos. Menos los bancos y políticos.

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#6
tacito 24.Jun.2011 | 14:18
Punto 5. El culpable de todo son los bancos centrales americano, japonés y europeo con sus políticas expansivas de los últimos treinta años. El dinero fácil provoca la asunción de riesgos inasumibles durante el crecimiento de las burbujas, que luego llevan a estas situaciones cuando revientan. Que los políticos sean tramposos o los banqueros avariciosos es algo natural. El precio justo del dinero pone límites a ambos y evita que se produzcan malas inversiones. El euro además tiene un problema en la falta de una política fiscal común. Los desfases de crecimiento se equilibran en USA mediante transferencias federales. Aquí falta un mecanismo similar para sustituir a las devaluaciones competitivas de antes de euro.