martes, 2 de octubre de 2018

La Economía Política y El Progreso Económico

Puesto que existe un progreso económico, hay en la sociedad hechos particulares que lo determinan, fuerzas que lo aceleran ó retardan y leyes á que obedece. Todo, asi en el mundo fisico como en el moral, todo se ajusta á un órden natural establecido por decreto, de la Providencia. Nada se gobierna por el acaso ó la ciega fortuna de los antiguos. Sucede a menudo que la oscura razon del hombre no alcanza á penetrar los misterios de la naturaleza; pero en realidad no hay efecto sin causa de donde se derive. Economía política es la ciencia do los intereses materiales, ó la teoria del trabajo y la riqueza. Vivimos en el siglo de la industria; y la vida industrial ha transformado la sociedad dando origen a multitud de hechos nuevos que se rigen por leyes especiales. Investigarlas, explicarlas y demostrarlas constituye una ciencia aparte cuya jurisdiccion se extiende á todos los fenómenos relativos á la produccion y distribucion de las riquezas; esto es, á estudiar las causas y los efectos de una produccion más abundante y de una distribucion más equitativa de los bienes que se alcanzan por medio del trabajo. Reparan algunos autores en los inconvenientes de este nombre, porque se presta á confundir la Economía política con la Política, y ofrece fácil ocasión de acusar á los economistas de novadores peligrosos, aparejados a reformar la constitución del estado segun un sistema preconcebido y á erigirse en arbitros supremos del gobierno. Por eso prefieren unos llamarla Economía pública á diferencia de la doméstica ó privada, otros sencillamente Económica, otros Crematística ó ciencia de la riqueza, y otros, en fin, Catalática ó ciencia del cambio.
Suelen los enemigos de la Economia politica acusarla de que despierta en el hombre la sed de las riquezas y alimenta el amor de los intereses mundanos y los placeres de la vida con menoscabo de todo lo bueno y lo justo.
 No: la Economia politica no esta reñida con la virtud, no menosprecia el deber, no sacrifica el espiritu á la materia. La Economía Política es la ciencia de lo útil, como la moral es la ciencia de lo licito y honesto. Lo útil general, ó sea el bien público, nunca se opone á la pureza de las costumbres, ni á la severidad del derecho, ni al rigor de la justicia. Deber é interés se concilian, cuando el deber significa la conciencia rigiendo nuestra voluntad, y el interés el móvil de nuestra actividad elevandose gradual mente del individuo al pueblo y del pueblo al genero humano. La utilidad general resume la utilidad do los particulares, si todos los intereses privados son legitimos y verdaderos. Algunas veces acontece que la pasion extravia al individuo y le empeña en defender un interés egoista, como si fuese lícito y ordenado al bien de la sociedad: otras veces sucede que el interés particular, tan perspicaz en todo cuanto le toca de cerca, caiga en el error de preferir un beneficio temporal ó dudoso á la utilidad cierta y permanente del estado; pero conforme el interes privado se eleva, se ilustra y purifica, se acerca a las leyes eternas de la moral hasta confundirse con ella. Asi se desvanece el cargo de individualismo que con frecuencia se hace a los economistas. Aman la libertad individual, primera condicion del trabajo; mas no pretenden aislar y encerrar al individuo en su yo solitario. Léjos de eso, recomiendan la comunidad de fuerzas, solicitan la difusion de las riquezas y procuran el bienestar de todos los hombres, convirtiendo el mundo en una plaza y mercado universal á donde puedan concurrir ualesquiera gentes y naciones. No es la Economia politica indiferente al principio y á las formas de gobierno, aunque alguno haya escrito que los economistas, preocupados con las mejoras materiales, las solicitan lo mismo del rey absoluto que del pueblo soberano, de la aristocracia que de la democracia. La Economia politica respeta el poder constituido, porque ama el órden; pero tambien aconseja el establecimiento de sábias instituciones que, moderando el ejercicio de la autoridad, consoliden la paz grata á los pueblos, y afiancen los derechos de libertad y propiedad de los ciudadanos. Tampoco es la Economia politica materialista, ni aun sensualista como pretenden otros de sus adversarios. Una ciencia que proclama al hombre inteligente, libre y responsable, capaz de derechos y sujeto á deberes; una ciencia fundada en la virtud del trabajo que la misma religion santifica, é igualmente enemiga de la prodigalidad y la avaricia; una ciencia, en fin, que respeta y enseña á respetar la propiedad y la familia, y examina los diversos sistemas de caridad y beneficencia, del impuesto equitativo, de educacion y mejora de las clases menesterosas, y combate la ignorancia y la miseria que las humilla y embrutece, tiene sin duda muchos y grandes titulos á honrarse con el nombre de espiritualista. El socialismo y el comunismo que son á la Economia politica lo que las herejias á la Iglesia, pecan contra la Por ignorar esta verdad, España decayó en el siglo XVII de, su antigua, prosperidad y grandeza. Las flotas y galeones que cargados de oro y plata venían de las Indias, dieron ocasión a que los españoles perdieran su industria y aplicación al trabajo. Esta codicia inconsiderada destruyó la agricultura, arruinó las fábricas y trocó en esterilidad la natural abundancia de nuestro suelo. Apenas desembarcan aquellos tesoros en Sevilla, cuando desaparecían el oro y la plata del reino; mientras que Francia, Inglaterra, Holanda, Italia, y en general todas las naciones aficionadas a la industria, sin poseer cerros como el Potosí, sangraban a España con sus telares, imán de los metales preciosos. Desesperábanse los españoles viendo su riqueza trocada en miseria, murmuraban del gobierno que no reprimía el contrabando, dábanse leyes sobre leyes, agravábanse las penas y se imaginaban nuevos arbitrios para estancar los metales preciosos, y España cada vez se ponía más cerca de su ruina. Ciertamente, el oro y la plata son riqueza; pero tan lejos de constituir la parte principal de la fortuna de, los pueblos, entran por muy poco en el circulo de sus valores. ¿Qué significan todo el oro y toda la plata de Inglaterra en comparación de la inmensa riqueza representada por sus campos, ganados, fábricas, caminos, canales, puertos, edificios, monumentos, naves, máquinas, minas, primeras materias, productos del arte y otras mil y mil cosas que posee la nación? Como tengan los pueblos mercaderías que

Modos de Afrontar El Estudio de la Economia

MODOS DE AFRONTAR EL ESTUDIO DE LA ECONOMÍA La Economía permite diversos enfoques y modos de afrontar el conocimiento. Para poder determinar con una mayor precisión el modo en que se aborda su estudio, en las siguientes líneas se presenta una doble clasificación. En un primer nivel, se procede a establecer la distinción entre el análisis positivo y el análisis normativo y, en un segundo nivel, se distingue entre el análisis microeconómico y el análisis macroeconómico. Análisis positivo vs. análisis normativo Dentro de las ciencias sociales, el investigador puede considerar un problema de dos maneras distintas. De un lado, por medio de las afirmaciones positivas se hace referencia a algún aspecto de la realidad, lo que las convierte siempre en ciertas o falsas. En este caso se trata de analizar los hechos tal como son. Los enunciados positivos pueden ser contrastados por los hechos, por lo que pueden someterse a un proceso de validación. Un caso de enunciado positivo sería, por ejemplo, mantener que el consumo de una persona aumenta a medida que su renta disponible es cada vez mayor. Independientemente de que sea cierto o no tal aserto, se trata de una proposición positiva, porque se puede determinar su validez al contrastar su contenido con los hechos. La segunda forma de estudiar la economía parte de un sentimiento de disconformidad con lo que le rodea, lo que lleva a analizar la economía en el deseo de transformarla. En este sentido, la investigación se centra en lo que debería ser. Las afirmaciones normativas muestran una opinión acerca del estado del mundo, dependiendo su aceptación por otros individuos de la capacidad de persuasión de quien la realiza. En este caso no son los hechos los que aprueban o desmienten un enunciado, sino el entendimiento de quien recibe el mensaje. Un ejemplo de proposición normativa sería defender que la renta nacional no se distribuye de un modo justo entre los miembros de la sociedad, por lo que habría que proceder a redistribuir la renta siguiendo unos determinados criterios. Sobre este enunciado habría que decir que es cierto que la renta no se distribuye por igual entre todos los ciudadanos, ahora bien, esto no quiere decir necesariamente que no se realice un reparto justo. Seguramente, sobre la justicia en el reparto de la renta podrían escucharse muchas opiniones encontradas, tantas como concepciones de justicia.
¿Debe el economista desligarse completamente de las proposiciones normativas?, ¿es realmente esto posible y deseable? La lectura de un par de textos puede ayudar a tomar una posición personal. El texto de M. Friedman, «La metodología de la economía positiva», en Friedman, M. (1953), Essays in Positive Economics, The University of Chicago Press –hay traducción en Fuentes Quintana, E. (1958), La metodología de la economía positiva, Revista de Economía Política, 21, p. 33– toma partido por el positivismo y la neutralidad ética de la Economía. Por el contrario, en Sampedro, J.L. (1983), El reloj, el gato y Madagascar, Revista de Estudios Andaluces, 1, pp 119-126, se puede ver la postura opuesta.

 En su admirable libro sobre El objeto y el método de la economía política, John Neville Keynes distingue entre "una ciencia positiva..., un cuerpo de conocimiento sistematizado concerniente a lo que es; y una ciencia normativa u ordenadora..., un cuerpo de conocimiento sistematizado que discute los criterios sobre lo que debe ser; un arte..., un sistema de reglas para la consecución de un fin dado", y puntualiza que "la confusión entre ellas es corriente y ha sido la fuente de muchos errores perjudiciales", señalando con insistencia la importancia de "admitir una ciencia positiva independiente de la economía política" (1). Este trabajo se refiere principalmente a ciertos problemas metodológicos que surgen al intentar construir la "ciencia positiva independiente" pedida por Keynes—en especial al problema de cómo decidir si una hipótesis o una teoría deberían aceptarse como



I. Relación entre la economía positiva y normativa. La confusión entre la economía positiva y normativa es hasta cierto punto inevitable. £1 tema en sí de la economía se considera por casi todo el mundo de vital importancia y dentro del ámbito de su propia experiencia y competencia; es fuente de continuada y amplia controversia y motivo frecuente de legislación. Los que se proclaman "expertos" a sí mismos, difícilmente puede considerárseles a iodos como desinteresados; en cualquier caso, en los temas que tanto importan, la opinión del "experto" apenas sería aceptada sólo por la fe, incluso si los "expertos" fueran desapasionados y desinteresados a todas luces (2). Las conclusiones de la economía positiva parecen, y son, redevantes para grandes problemas normativos, para cuestiones sobre lo que debe hacerse y cómo debe conseguirse cualquier meta fijada. Tanto legos como ex tos, son igualmente tentados a modelar conclusiones positivas adecuadas a preconcepciones normativas vigorosamente profesadas y desechar las conclusiones positivas, si sus deducciones normativas —o lo que se dice son las deducciones normativas—no son de su gusto. La economía positiva es en principio independiente de cualquier posición ética particular o de juicios normativos. Como Keynes afirma: trata con "lo que es", no con "lo que debe ser". Su objeto es proporcionar un sistema de generalizaciones que pueda usarse para hacer predicciones correctas sobre laa consecuencias de cualquier cambio en las circunstancias. Su función debe ser juzgada .por la precisión, fin y conformidad con la experiencia de las predicciones realizadas. En una palabra: la economía positiva es o puede ser una ciencia "objetiva", precisamente en el mismo sentido que cualquiera de las ciencias físicas. Desde luego, del hecho de que la economía trate de las relaciones mutuas entre los seres humanos y de que el investigador sea a su vez parte del asunto a investigar en un sentido mucho más íntimo que en las ciencias físicas, surgen dificultades especiales al pretender lograr objetividad, al mismo tiempo que proporciona al investigador de lo social una serie de datos que no son accesibles al físico. Pero ni lo uno ni Jo otro es, en mi opinión, una distinción fundamental entre los dos grupos de ciencias (3). La economía normativa y el arte de la economía, por otro lado, no pueden ser independientes de la economía positiva. Cualquier decisión política se apoya necesariamente en una predicción sobre las consecuencias de hacer una cosa más bien que otra, una predicción que debe estar basada —implícita o explícitamente— en la economía positiva. No hay, sin duda, una relación directa entre las decisiones políticas y las conclusiones de la economía positiva; si la hubiera no habría una ciencia normativa independiente. Dos personas pueden estar de acuerdo sobre las consecuencias de una disposición legislativa. Una puede considerarlas deseables y favorecer por ello su promulgación; la otra como indeseables y oponerse a ella. Aventuro la opinión, sin embargo, de que corrientemente en el mundo occidental, y sobre todo en los Estados Unidos, las diferencias sobre la política económica entre los ciudadanos derivan, en su mayor parte, de las diversas predicciones acerca de las consecuencias económicas de una acción determinada —diferenoias que en principio pueden ser eliminadas con el progreso de la economía positiva— más que de diferencias fundamentales sobre valores básicos, diferencias que en último término llevan a la Iuaha. Un ejemplo claro y esencial lo ofrece la legislación del salario mínimo. Bajo el cúmulo de argumentos ofrecidos en pro y en contra de tal legislación hay un acuerdo tácito en el objetivo de proporcionar un "salario vital" para todos, utilizando la ambigua frase tan corriente en tales discusiones. La diferencia de opinión está fundamentalmente basada en una implícita o explícita diferencia en las predicciones sobre la eficacia de este medio peculiar para lograr el fin acordado. Los que la defienden creen (predicen) que Jos salarios mínimos legales disminuyen la pobreza al elevar los jornales de los que reciben menos del salario mínimo, tanto como los de algunos que reciben más del salario mínimo, sin que al mismo tiempo se contravenga esta circunstancia por una elevación del paro o de empleos menos ventajosos. Los que la combaten creen (predicen) que el salario mínimo ilegal aumenta la pobreza al incrementar el paro o que los ocupados lo son menos ventajosamente, y que el salario mínimo además no reporta ningún efecto favorable a los que permanecen empleados. El acuerdo sobre las consecuencias económicas de la- legislación quizás no produjese un completo acuerdo sobre la deseabilidad de la medida, porque existen aún otras diferencias acerca de sus consecuencias políticas o sociales, pero, dado el acuerdo sobre los objetivos, 6e andaría un largo trecho hacia la consecución del asentimiento en un sentido concreto. Intimamente unidas a divergencias en el análisis positivo están las dispares opiniones sobre el papel y lugar apropiado de los sindicatos y la deseabilidad de controles directos sobre los precios y salarios y de los aranceles. Las diferentes predicciones sobre la importancia de las llamadas "economías de la producción en gran escala" explican las divergentes opiniones sobre el deseo o necesidad de una detallada regulación gubernamental de la industria y aun del socialismo, más bien que de la expansión de la empresa privada. Y esta lista podría alargarse indefinidamente (4). Por supuesto, que mi opinión de que las principales diferencias sobre la política económica en el mundo occidental son de este género, es también una afirmación "positiva" que ha de ser aceptada o rechazada sobre la base de la experiencia empírica. Si este juicio es válido significa que un acuerdo «obre una política económica "correcta" depende mucho menos del progreso de la economía normativa que del progreso de una economía positiva que obtenga conclusiones que sean ampliamente aoeptadas. Significa también que la principal razón para distinguir rigurosamente la economía normativa de la economía positiva es justamente la contribución que puede hacerse de este modo para lograr un acuerdo sobre política. II. Economía positiva. El último objetivo de una ciencia positiva es el desarrollo de una "teoría" o "hipótesis" que produzca predicciones válidas y significativas (no truísticas) sobre fenómenos todavía no observados. Tal teoría es, en general, una compleja mezcla de dos elementos. En parte es un "lenguaje" encaminado a promover "métodos sistemáticos y organizados de razonamiento" (5). En parte es un cuerpo de hipótesis sustantivas encargadas de abstraer rasgos esenciales de la compleja realidad. Considerada como un lenguaje, la teoría carece de contenido sustantivo; es una colección de tautologías. Su -cometido es servir










El Progreso Económico de los Paises

CAPITULO 1. Del progreso económico. Si la fé en el progreso de la humanidad fuese objeto de controversia, invocaríamos el testimonio de la historia, la cual nos enseña que el mundo camina hacia un estado do perfeccion ideal, acercandose de siglo en siglo a ese ultimo y supremo grado de comun felicidad. Enhorabuena no lleguemos jamás al término de la jormada; pero si no alcanzamos la posesion del bien absoluto, centro do nuestras esperanzas y deseos, conseguimos mejorar la condicion del género humano. El hombre, en cuanto es moral, inteligente y sociable, aspira sin cesar al progreso indefinido; y cultivando con afan las letras, las ciencias y las artes, cada dia adelanta un paso en la senda de lo bello, lo verdadero, lo bueno y lo justo. Como sér fisico, está sujeto a los rigores del hambre, la insalubridad de los climas, las inclemencias del cielo y á todas las incomodidades y peligros que le asaltan y rodean, cuando pobre y sin arte, se ve obligado á combatir con la materia poderosa y rebelde. A fuerza de ingenio é industria aseguró el pan, y vida, logrando por fin poseer una inmensa variedad de cosas útiles y agradables cuya abundancia le procura nuevos medios de existencia. Comparando la antigua civilizacion con la moderna, echaremos de ver cuánto aventaja la generación presente á las pasadas, sobre todo en el imperio que el hombre ejerce sobre la 

lunes, 1 de octubre de 2018

Economía OIko nomos

El término Economía procede etimológicamente del griego Oikonomos. Para Aristóteles la «Economía» es el estudio del abastecimiento material del oikos o de la polis, es decir, de la casa familiar o de la ciudad. Este mismo autor define la «Crematística» como el estudio de la formación de los precios en los mercados o el arte de hacer dinero; según el filósofo, el abastecimiento del oikos no tenía que ser regulado por los precios. El sentido que Aristóteles quería preservar para la palabra Economía es precisamente el significado que ahora tiene el término «Ecología Humana». ¿Podría definir brevemente el objeto de estudio de esta disciplina? Como se ha comentado, la heterogeneidad de objetos de estudio se traduce en la diversidad de definiciones de la Ciencia Económica. Así, la Economía se ha definido como «un estudio de la humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida que examina aquella parte de la acción individual y social que pueda tener más estrecha conexión con la obtención y el uso de los artículos materiales para el bienestar» (A. Marshall), «la ciencia de las leyes sociales que rigen la producción y distribución de los medios materiales que sirven para satisfacer las necesidades humanas» (O. Lange), «el estudio de la manera en que las sociedades utilizan los recursos escasos para producir mercancías valiosas y distribuirlas entre los diferentes individuos» (P. Samuelson) o «la ciencia que se ocupa de la asignación de los recursos de una sociedad entre sus usos alternativos y la distribución de su producción entre los individuos y los grupos, el modo como la producción y la distribución cambian a lo largo del tiempo y la eficacia e ineficacia de los sistemas económicos» (R. Lipsey), entre otras. Tal diversidad de definiciones hizo que J. Viner definiera la Economía, no sin cierta crítica y sarcasmo, como «lo que hacen los economistas». Entre todas las definiciones, la más repetida en los manuales de economía es la expuesta por L. Robbins en su Ensayo sobre la Naturaleza y significado de la Ciencia Económica (1932), para quien la Economía es, en esencia, una disciplina que tiene por objeto el estudio de todo acto de elección entre distintas alternativas orientadas a satisfacer una necesidad humana. La Ciencia Económica trataría así de la elección que debe afrontar el individuo en las múltiples facetas y oportunidades que le presenta la vida a diario.
La Economía se puede entender como la ciencia que se ocupa de analizar el modo en que las sociedades utilizan unos recursos escasos, con objeto de producir bienes y servicios y distribuirlos para su consumo entre los miembros de una sociedad. En esencia la Economía estudiaría cómo satisfacer las necesidades y deseos humanos con los recursos existentes. El principal problema es que los deseos humanos son ilimitados, aumentan con el paso del tiempo, mientras que los recursos para producir bienes que satisfagan tales deseos son limitados. En definitiva, esta combinación de deseos humanos y recursos para la producción de bienes es origen de un estado de escasez relativa, ya que los deseos de los individuos son siempre superiores a los bienes y servicios que pueden producirse con los recursos existentes. Aunque este manual describirá prioritariamente la corriente neoclásica del pensamiento económico –hoy dominante en todas las universidades–, ello no quiere decir que no existan críticas profundas a este enfoque. Un inconveniente de la definición de Economía realizada desde el paradigma dominante es que no se pone de manifiesto que la Economía es una ciencia social que estudia la actividad de los seres humanos que viven en colectividad; de este modo, en este enfoque el sistema económico deja de ser considerado en términos de relaciones sociales para contemplarse en términos de relaciones entre individuos y cosas. Además, es conveniente resaltar la diferencia entre necesidades y deseos, algo que no hace la escuela neoclásica; las necesidades pueden ser objetivamente clasificadas y jerarquizadas, mientras que los deseos se configuran a partir de las necesidades y se concretan en diferentes preferencias en el marco de 
El área de la Economía Experimental, cuyo precursor –Vernon Smith– fue premio Nóbel de Economía en 2002, se puede considerar como una excepción a lo comentado. En este campo, que puede considerarse muy próximo al ámbito de la Psicología y la Microeconomía, se realizan experimentos para observar cómo interactúan los sujetos dentro de entornos estratégicos controlados. En un experimento económico típico un grupo de individuos, usualmente estudiantes universitarios, acuden a un «laboratorio» donde se les entregan unas instrucciones que indican qué decisiones pueden tomar y cómo sus pagos dependen de sus decisiones y de las decisiones de los otros participantes. Gracias a esta área de la Economía se ha comprobado repetidamente que los agentes económicos presentan limitaciones cognitivas (racionalidad limitada) o que existen preferencias sociales relacionadas con la equidad, la aversión a la desigualdad o la reciprocidad, que no se incluyen en los modelos económicos convencionales. Sin embargo, también existen críticas y limitaciones de esta metodología experimental aplicada al campo de las Ciencias Sociales en general y de la Economía en particular. ¿Podría citar algunas de ellas? En segundo lugar, habría que decir que aunque los individuos se comporten de modo parecido en condiciones similares, es imposible predecir exactamente la conducta humana. Por ejemplo, ya se ha comentado que un aumento de la renta debe significar un aumento en el consumo; no obstante, no todos los individuos que disfruten de un mismo nivel de renta tendrán la misma respuesta en términos de consumo ante un aumento de igual cuantía en la renta. Así, una persona con aversión al riesgo no trasladará en demasía ese aumento de la renta al consumo. En cambio, personas menos preocupadas por el futuro podrían tomar la decisión de destinar todo el aumento que se produzca en la renta al consumo de bienes y servicios. Adicionalmente, incluso podría considerarse que la respuesta de una misma persona ante un aumento de la renta de iguales proporciones no es la misma en distintos momentos del tiempo. Estas dos limitaciones que acaban de hacerse explícitas para el análisis económico

miércoles, 26 de septiembre de 2018

26 de Julio 1842 Alfred Marshall

Marshall fue el primer gran economista de «pura sangre» que existió, el primero que consagró su vida a la construcción de la Economía como ciencia en sí, asentada en fundamentos propios, y con el mismo alto nivel de precisión científica de la física o la biología. Pero, más aún, resultó imposible que, después de él, la Economía volviera a convertirse en una de tantas materias del bagaje del estudioso de filosofía moral, en una de tantas ciencias morales. Marshall no quedó satisfecho hasta que alcanzó una victoria completa en 1903 con la creación de una facultad y un tripo separado para la Economía y las materias afines de ciencia política. Y, ello a pesar de que llegó inicialmente a la Economía a través de la Ética, como él mismo reconoció en un esbozo retrospectivo de su historia intelectual. Los Principios constituyen un estudio de la teoría estática microeconómica, pero recuerda continuamente al lector que ésta no puede captar las cuestiones vitales de la política económica. Para Marshall era necesaria una «biología económica»: el estudio del sistema económico como un organismo que evoluciona en el tiempo histórico. Por esta razón, esta obra está llena de comparaciones entre el mundo económico, el mundo físico y el mundo biológico. La contribución de los Principios puede presentarse esquemáticamente en cinco puntos. En primer lugar, cierra una vieja polémica relativa a la determinación del precio y el papel que en ésta jugaban la demanda y el coste de producción. Después del análisis de Marshall, para la mayoría de la profesión, no hubo nada más que decir al respecto. Con conceptos gemelos de oferta y de demanda, Marshall disponía de los necesarios elementos para explicar la formación del precio. En el punto de intersección de ambas curvas quedaba determinado el precio de equilibrio. Marshall comparó estas dos curvas a las hojas de unas tijeras y observó que sería igual de razonable discutir sobre si es la hoja de arriba o la de abajo la que corta un papel, como

Dentro de nuestra serie de Economistas Notables, hoy les presentamos a Alfred Marshall, economista, filósofo inglés y uno de los fundadores iniciales de las económicas neo-clásicas.

Biografía

Alfred Marshall nació en Londres, Reino Unido, el 26 de julio de 1842 de padre, trabajador del Banco de Inglaterra, y se graduó en matemáticas en la St John's College, Cambridge. Luego, cuando sufrió problemas mentales, cambió a la filosofía y, dentro de la filosofía, se concentró en la ética y estos estudios le llevaron al estudio de las económicas.
En 1865, empezó como tutor en el mismo St John's College, Cambridge y, posteriormente, en 1868, como profesor de ciencias morales. Cuando se casó con Mary Paley, en 1877, tuvo que dejar St John's College, Cambridge por las entonces normas de celibato de St. John's, y se trasladó a la University College, en Bristol en Gales, posteriormente la universidad de Bristol.
Durante 1883 y 1884 pasó por Balliol College, de Oxford y luego, en 1885, fue nombrado profesor de política económica en la universidad de Cambridge, donde trabajó hasta que se retiró en 1908.
Alfred Marshall falleció en Cambridge, Reino Unido, el 13 de julio de 1924.

Principales trabajos y contribuciones

Inició su trayectoria económica basándose en muchas de las ideas de Adam Smith, David Ricardo, John Stuart Milly Thomas Robert Malthus y luego las contribuciones de la utilidad marginal de Leon Walras. Durante su tiempo en la universidad de Cambridge, estableció a esta universidad como líder en el pensamiento económico de la época y fué el fundador de la Escuela de Cambridge y de la corriente neo-clásica, Escuela y corriente que posteriormente impulsaron sus estudiantes estrella John Maynard Keynes y Arthur Pigou.
En 1879, publicó The Pure Theory of Foreign Trade (La teoría pura del comercio internacional) una serie de artículos sobre el comercio internacional y sobre los problemas del proteccionismo. El mismo año, durante su estancia en la universidad de Bristol, publicó The Economics of Industry (Las económicas de la industria) conjuntamente con su mujer, Mary Paley Marshall, un análisis nuevo de la microeconomía.
Con su pasado y conocimientos en las matemáticas, fue uno de los impulsores iniciales del rigor matemático en las económicas. No obstante, no quiso que este impulso cause el alejamiento entre las económicas y el pueblo y, en 1890, publicó Principles of Economics (Principios de la Economía), habiendo trabajado sobre esta obra desde 1881, y donde aglutinó muchas de las ideas que desarrolló durante su carrera. Este libro se convirtió en el principal libro de texto durante muchos años. Sólo muchos años después, el libro de texto Económics de Paul A. Samuelson, que se publicó en 1948, tomó el relevo.
Finalmente, en 1923, publicó Money, Credit and Commerce (Dinero, Crédito y Comercio) que aglutina artículos que desarrollaron sus ideas económicas a lo largo de su carrera de 50 años.

Marshall hoy en día

Durante su trayectoria, Alfred Marshall desarrolló e inició los desarrollos de ideas económicas como la oferta y la demanda y la determinación de costes de producción y precios de venta, la elasticidad de los precios, el funcionamiento de los mercados y la utilidad marginal. También, aplicando los conceptos de la utilidad marginal a las políticas económicas de los gobiernos, como por ejemplo, las políticas de impuestos, analizó su impacto sobre el bienestar social y sentó las bases de la economía del bienestar.

Toda esta amplia obra fue absorbida por posteriores generaciones de economistas que la han tomado como la norma y la han utilizado para sus análisis.

Mary Paley Marshall 2 Octubre 1850

Mary Paley Marshall
Mary Paley Marshall
Mary Paley Marshall by AS or SA.png
crop from painting by AS or SA
Born
24 October 1850
Lincolnshire, England
Died19 March 1944
NationalityBritish
Alma materCambridge University
OccupationEconomist
EmployerUniversity College, Bristol, Oxford, The Marshall Library of Economics
Known forOne of the first women to study at Cambridge University.
Alfred Marshall
Mary Marshall (24 October 1850 – 19 March 1944), née Paley, was an economist and one of the first women to take the Tripos examination and to study at Newnham College as part of Cambridge University.

Childhood

Paley was born in Lincolnshire, England, a daughter of Rev. Thomas Paley, Rector of Ufford, and a great-granddaughter of the eighteenth-century theologian and philosopher William Paley. Mary Paley grew up in a rose-covered country rectory in Northamptonshire, England.

Education

She was educated at home, excelling in languages: in 1871, after performing well in rigorous entrance exams, she earned a scholarship to become one of the first five students at the recently founded Newnham College in Cambridge. She took the Moral Sciences Tripos in 1874, and was classed between a first and second-class, though as a woman she was debarred from graduation. Paley sat the exam with Amy Bulley. They were some of the first women to take tripos examinations and they sat the exams in Marion and Benjamin Hall Kennedy's drawing room. Paley described Professor Kennedy as excitable, but he would sometimes doze whilst invigilating. The only evidence she was given of her work was a confidential letter from her examiners. Women sitting the tripos examination was a milestone for Cambridge University and the importance can be gauged by the people involved. The people who delivered Paley and Bulley's papers were Alfred Marshall, Henry Sidgwick, John Venn and Sedley Taylor. Alfred Marshall's brilliant lectures on political economy inspired Mary and with his encouragement and help she took the university's final exams, which no woman had ever done before. She passed with honors, although unofficially, because for many years women were not permitted Cambridge or Oxford degrees.

Life

In 1875 Mary became Cambridge's first woman lecturer, teaching economics at Newnham College. She was an inspiring teacher who dressed like the women in the Pre-Raphaelite prints that decorated her room. Her students adored her. At the age of twenty-five Mary Paley was that rare thing in Victorian times, an unmarried woman who lived independently from her parents and earned a good living doing a job she loved.
In 1876, she became engaged to Alfred Marshall who had been her economics tutor, and was a strong supporter in higher education for women. In 1878 they moved to found the teaching of economics at University College, Bristol. In 1883 she followed him to Oxford, before the couple returned to Cambridge in 1885 where they built and moved into Balliol Croft, (renamed Marshall House in 1991). Mary lectured on economics herself, and was asked to develop a book from her Cambridge lectures. Mary and Alfred wrote The Economics of Industry together, published in 1879. Alfred disliked the book, however, and it eventually went out of print, even with moderate demand for it. Alfred had changed his mind about women students at Cambridge. He wrote pamphlets and letters objecting to a mixed university, and in 1897 a university law was passed preventing women from being given a Cambridge degree. This did not change until 1947, making it the last university in the UK to give women degrees.
Mary was loyal to Alfred and did not complain, but she kept on teaching and inspiring her women students at Newnham and Girton until 1916. She took up painting, revealing a hidden talent, and was an active worker for local charities.
Mary, a firm friend of Eleanor Sidgwick, kept up her association with Newnham College: she was an Associate from 1893 to 1912, twice (1891-4, 1907-9) a member of the College Council, and one of the original trustees of the Mary Anne Ewart Trust. However, her husband Alfred became increasingly obstructive to the cause of women's education, believing that women had nothing useful to say. When Cambridge began to consider giving women degrees, he forsook friendships and respect to go against the movement. Mary was nevertheless totally devoted to her husband, and an important unofficial collaborator in his own economic writings. Alfred's major theoretical work was Principles of Economics: he is mentioned as the only author, but Mary may have done quite as much work as he did on the book.
After her husband died in 1924, Mary became Honorary Librarian of The Marshall Library of Economics at Cambridge, to which she donated her husband's collection of articles and books on economics. She continued to live in Balliol Croft until her death in 1944. She passed away in the City of Cambridge, Cambridgeshire, England on 19 March 1944 at the age of 93. Her ashes were scattered in the garden. Her husband is buried in the Ascension Parish Burial Ground.
She was a member of the Ladies Dining Society in Cambridge, with eleven other members.
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domingo, 2 de septiembre de 2018

La LLamada de La Tribu

La Llamada de La Tribu de Mario Vargas LLOSA

Mario Vargas LLOSA explica como va del Socialismo y el Comunismo a el Liberalismo.
Este viaje se hace a través de sus experiencias y de algunos Autores 7 que son los que le abren el camino de la Verdad Liberal.

Es por tanto una Auto Biografía de su recorrido personal e intelectual,

Es un recorrido muy detallado del devenir de su inicio marxista y partido comunista,

Con gran pasión por la política y la lectura.

Un camino desde el marxismo de los años 60 al liberalismo.

Con detalle explica la causa de estas creencias y vivencias.

Todas las personas recorremos un camino a nivel de creencias.
Muy pocas lo pueden explicar con tanta claridad su recorrido intelectual y las razones del mismo.

Mario en los años 50 es marxista

Fue Comunista los años 50 en Perú

Explica su viaje a cuba en los sesenta.

Donde cuelga los hábitos del comunismo.

Los años 70 se produce una revolución que Mario vive desde LONDRES

Durante los 70 escucha a TATCHER hablar de Hayek y Popper

Mario nos explica la forma de mirar el mundo
Poca gente es capaz de explicar su manera de ver el mundo.